Hoy traigo este precioso poema de Diego Jesús Jiménez que canta al Río Escabas, a ese río de su niñez, cuyo recuerdo perdura íntimamente en su ser.
Hay pocas cosas que tanto colmen el corazón, de sensaciones - y sinestesias turbadoras- como un río lo hace a quien se bautiza en sus orillas con aroma de sándalos, almizcles, lodos negros y arenas brillantes cubiertas de mariposas.
Llorones, sargones y sarguillas, mimbreras y chopos, álamos y olmos centenarios gigantes, zarzas, avellanos, tilos, fresnos, guillomos y rosales. Todo todo pura sensación penetrando en bloque indiferenciado por confundidos órganos sensoriales, saturando el alma hasta desbordarla.

El frío del agua marca tu piel, entra cristalina en la garganta y te obliga a flotar manso, inmóvil, hipnóticamente en la corriente.
Te lleva el río consigo.
Si tuviste un río en la niñez, ya nunca podrás escapar de sus aguas, su flujo vital empapa para siempre. Pero esto sólo, sólo pasa si tuviste un río en la niñez...
RÍO ESCABAS
A Mari y Antonio Merchante
Roza la palidez vencida de los sauces sus aguas;
baja lleno de sombras
que mi alma conoce. Yo lo recuerdo ahora, lento,
por las umbrías; en el atardecer: cuando deja
el olor inundado de las sábanas húmedas por entre los olivos.
Tiene la vieja luz de los nogales,
el resplandor descalzo de los suelos sagrados
donde oscuros aromas de maderas mojadas
habitan su penumbra. Entre el olor amargo
de los mimbres aún verdes y la lluvia, teje la claridad áspera
de la higuera su perfume dormido.
Lo ha estado haciendo el tiempo. En lo más hondo
de mi vida lo veo, deja
sobre mi soledad el sabor agridulce
de los viejos metales, un profundo silencio
de vegetal cortado. ¡Qué noches encendidas de música
han desvelado a mi alma! ¡Qué paraíso de sonidos la incendian!
En sus riberas silba
la luz fría del alba en la serpiente, y habitan sus palacios venenosos las víboras.
Lo recuerdo en los huertos
de la hoz, levantando
sus gozosos altares; o en sus púlpitos verdes
donde los lirios, solos, sobre los zopeteros, se incendian en las aguas
rodeados de espadas vegetales y sombras.
En él arden la zarza y el espino, mañanas con las flores
que de niños pisábamos. Nos dejaban sus aguas
el húmedo silencio de las alfarerías
y las fuentes; lo subían al pueblo nuestros ojos mojados. ¡Oh,
río que al recordarlo se detiene
en aquella mañana cuando, junio, radiante, desnudaba
los cuerpos más hermosos y, a escondidas, olíamos sus ropas
pues en ellas quedaban, todavía, los cuerpos,
tibiamente encendidos por secretos aromas!
Anduve toda la tarde solo, como ahora estas calles
donde el tiempo se adhiere a sus cenizas lívidas.
Quiero ir a su lado; habitar su silencio de nave abandonada.
Hasta mi alma sola, llega su olor a invierno en los membrillos.
Llévate tú mi noche entre las aguas;
la solitaria noche por la que oigo mis pasos
que no saben hallarte, ¡oh río donde el cielo se hunde,
reflejado y altísimo,
como un oscuro pájaro al que llaman las sombras!
Poema de Diego Jesús Jiménez.
De "Itinerario para náufragos" 1997







que se puede convertir esta Coctelera. Había leído ya a otros usuarios quejarse agriamente del inesperable comportamiento de LC, pero nunca (salvo la excepción del fin de semana de Octubre) había notado problemas que no se pudieran achacar a mi propia inexperiencia, torpeza o desconocimiento en estas lides. Ahora comprendo sus quejas y me explico cómo en ocasiones me desaparecían a mí contestaciones en el trance de su envío además de alguna puñetera "travesura"parecida. Espero que dure esta aparente normalidad en el funcionamiento por que es irritante tropezar con la barrera de estos fallos. Joer... que la mayor parte de nosotros, no somos expertos en códigos HTMLECHES,Javas, C++, etc.





