La Coctelera

Se quema la Serranía

 

Sí. La he visto.

He visto la jauría del terror.

Iba jalando por el valle en cruel carrera.

Con los ojos sangrantes y los pies de fuego subían los perros por la hoz.

Mordiendo sus fauces la vida, robándonos el aire y la memoria.

Con tan largas noches de miedo que yo he vivido…

Como cuando el fragor de la tempestad, rompió de truenos el cielo.

Como cuando el huracán del norte clavó el hielo en las puertas y en las piedras de mi morada.

Como cuando el silencio del pinar indica aquella presencia etérea e intangible

de húmedo aroma y viscosa presunción.

Pero nada como hoy, jamás aquí había sucedido algo así.

Hoy, la jauría de mastines demoniacos, heridos y despavoridos, corría sin otro posible.

Aullaban por la hoz y a cada quejido,

se partían las piedras y de rojo se teñía el monte por el escarpe, saliendo del río.

Inútilmente huyen las ciervas,

se abrasan los gamos y los cabritos

y con cada aullido, se pierde el sol tras el manto oscuro del vapor de la muerte,

la más cruel y dolorosa de las muertes.

Sube la jauría por el valle en maldita carrera

y al llegar al collado, se multiplica y se reparte.

Levanta vientos incandescentes y asciende

saltando por las copas de los albares, por las bujedas,

por los marojales, por los aires.

Todo arde y muere.

la jauría del terror ha salido del Infierno

y con su sangre, ha repartido el fuego en riberas y cingles.

Hoy, arde todo en la Sierra,

Hoy, perdimos el paisaje y la Historia

Hoy, una capa de pena negra cubre mi alma atribulada

con infinito desconsuelo.

(R.Cos)

 

 

Río Escabas

Traigo este precioso poema de Diego Jesús Jiménez que canta al Río Escabas, a ese río de la niñez, cuyo recuerdo perdura íntimamente en su ser.

 

 


 

 

Hay pocas cosas que tanto colmen el corazón, de sensaciones - y sinestesias turbadoras- como un río lo hace a quien se bautiza en sus orillas con aroma de sándalos, almizcles, lodos negros y arenas brillantes cubiertas de mariposas.

Llorones, sargones y sarguillas, mimbreras y chopos, álamos y olmos centenarios gigantes, zarzas, avellanos, tilos, fresnos, guillomos y rosales. Todo todo pura sensación penetrando en bloque indiferenciado por confundidos órganos sensoriales, saturando el alma hasta desbordarla.

El frío del agua marca tu piel, entra cristalina en la garganta y te obliga a flotar manso, inmóvil, hipnóticamente en la corriente.
Te lleva consigo el río .
Si tuviste un río en la niñez, ya nunca podrás escapar de sus aguas, su flujo vital empapa para siempre. Pero esto sólo, sólo pasa si tuviste un río en la niñez...

 RÍO ESCABAS

A Mari y Antonio Merchante

Roza la palidez vencida de los sauces sus aguas;
baja lleno de sombras
que mi alma conoce. Yo lo recuerdo ahora, lento,
por las umbrías; en el atardecer: cuando deja
el olor inundado de las sábanas húmedas por entre los olivos.

Tiene la vieja luz de los nogales,

el resplandor descalzo de los suelos sagrados
donde oscuros aromas de maderas mojadas
habitan su penumbra. Entre el olor amargo
de los mimbres aún verdes y la lluvia, teje la claridad áspera
de la higuera su perfume dormido.

Lo ha estado haciendo el tiempo. En lo más hondo
de mi vida lo veo, deja
sobre mi soledad el sabor agridulce
de los viejos metales, un profundo silencio
de vegetal cortado. ¡Qué noches encendidas de música
han desvelado a mi alma! ¡Qué paraíso de sonidos la incendian!

En sus riberas silba
la luz fría del alba en la serpiente, y habitan sus palacios venenosos las víboras.
Lo recuerdo en los huertos
de la hoz, levantando
sus gozosos altares; o en sus púlpitos verdes
donde los lirios, solos, sobre los zopeteros, se incendian en las aguas
rodeados de espadas vegetales y sombras.
En él arden la zarza y el espino, mañanas con las flores
que de niños pisábamos. Nos dejaban sus aguas
el húmedo silencio de las alfarerías
y las fuentes; lo subían al pueblo nuestros ojos mojados. ¡Oh,
río que al recordarlo se detiene
en aquella mañana cuando, junio, radiante, desnudaba
los cuerpos más hermosos y, a escondidas, olíamos sus ropas
pues en ellas quedaban, todavía, los cuerpos,
tibiamente encendidos por secretos aromas!
Anduve toda la tarde solo, como ahora estas calles
donde el tiempo se adhiere a sus cenizas lívidas.

Quiero ir a su lado; habitar su silencio de nave abandonada.
Hasta mi alma sola, llega su olor a invierno en los membrillos.
Llévate tú mi noche entre las aguas;
la solitaria noche por la que oigo mis pasos
que no saben hallarte, ¡oh río donde el cielo se hunde,
reflejado y altísimo,
como un oscuro pájaro al que llaman las sombras!

Poema de Diego Jesús Jiménez.
De "Itinerario para náufragos" 1997

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Propósito

No me atrevo a decir promesa pero he dado la vuelta al dragón. Por ver... Por probar si era eso lo que hacía falta. Doy la vuelta a la salamanquesa, como quien gira la llave de un postigo y entra en la mansión olvidada de los amplios salones.

Me siento con ganas de desempolvar el escritorio, abrir los balcones y que entre el aire y la luz, cálidos como un día soleado. De momento sólo giro el dragón, por si fuera eso la causa de lo que pasó. Lo demás... se presentará como venga .

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Y aún algo más, pues con el sonrojo del hijo pródigo, me atrevo a proponer este bolero como himno de la Coctelera.

13 Escribeme.mp3 - Nana Caymmi

Hasta pronto...

. ..demasiado pronto. Nos vamos la familia en pleno 15 días al frescor del nacarino Escabas y a sentir el aire serrano en la cara. Pero esta vez, adquiero el compromiso de que al volver, este bloc va a reverdecer tanto como el campo está en estos momentos, Al regreso, habrá que tomar una reforma estatutaria y alguna pragmática para que esto cobre sentido y no pierda inercia. Se promete y ahora a dormir que la SIERRA me vocea y me reclama. Un Abrazo grande a todos y gracias por vuestra amistad.!!!

Hasta pronto...demasiado pronto

La (pre) potencia del ladrillo "envidriao"

Hace unos días le decía al añorado Drakis que le enseñaría una de las causas subconscientes que a las instituciones debe hacerles olvidar el fenómeno cultural que representa la Arquitectura rural. Y es que claro, patrimonio cultural es una cosa y patrimonio ladrillero (patrimonio de veras) otra mucho más grande, fea pero joer poderosa de cohone. Como hoy Cachiporras me preguntaba sobre su ubicación, coloco esta vista aérea para haceros idea de las colosales dimensiones de la factoría Porcelanosa frente a esos dos puntitos del extremo de la línea negra que son las alquerías de San Alberto y de San José), con una planta de cerca de una anegada cada una incluyendo corrales y andanas.


Mas grande

Y el terreno donde se encuentran. Recalificado de rústico a industrial.
A eso sí que se le puede llamar protección.

FELIZ AÑO

Lo bueno que tienen mis amigos. es que a ellos el marketing navideño, no les obnubila la percepción de la realidad.

Un abrazo de año entero.

Hasta pronto.

ESTAMOS DE OBRAS

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V
Estoy tratando de reducir el peso de las imágenes publicadas hasta ahora. Se trata de facilitar el acceso a los amigos que no tienen posibilidad de acceder a banda ancha. Para poder ver las imágenes en grande, habrá que clicar sobre ellas.Probad con las "plumitas". Respecto a los enlaces musicales, sólo se cargan si tú lo pides clicando el play.

CASI SIN PALABRAS

Casi sin `palabras y "colgao" de un gesto bobo me quedé el otro día cuando DRAKIS nos enseñó el "chabolo" donde ha estado trabajando durante los últimos cinco veranos. Es impresionante la especial situación estratégica de la torreta sobre El Portillo. Una vista perpendicular del SigPac, no nos dice casi nada a excepción de constatar su presencia. _

 

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Pero añadiendo una dimensión más y buscando perspectiva, descubrimos la morfología y distribución de ese cordal que de Este a Oeste discurre separando los valles de Vega del Tajo en ruta atlántica y del Barranco de los Ojos y el incipiente Guadalaviar que se desliza saltarín buscando el Mediterráneo.

_ _ _ _ _ Esta vista sería desde cerca de Guadalaviar. Y para terminar. esta estaría tomada de Oeste a Este y ubicaría alguno de los pueblos próximos. _ _

Mucho tiempo de solitaria meditación debe gozarse... o sufrirse, encaramado y ojo avizor. La última vez que pasé por ahí (en Julio del año pasado), llovía. Llovía una lluvia de plata como la de la canción y al fondo se divisaba el horizonte soleado. Seguro que Drakis estaba allí tomando testimonio gráfico del paisaje.

Os recomiendo, cerrar los ojos y escuchar la canción hasta el final. Mientras... Pues os ponéis mentalmente en la torreta y a ver qué tal. Está lloviendo y por el oeste asoma el sol naranja señalando el límite de la borrasca. Un abrazo.